CARRERA

#PersonajedelMes: Gabriela Díaz Torrezuriz

A los 51 decidió ingresar a la Universidad Santo Tomás a estudiar Contador Auditor y profesionalizarse más en lo que que a ella le gustaba. Hoy con dos hijos y un nieto, ya está titulada hace poco más de un año y trabaja desde casa.

Te dejamos la entrevista que le realizamos a Gabriela para que descubras por qué es el personaje del mes en nuestro blog:

Soy medio quijotesca, tengo una locura cuerda y sabes que siempre ha sido mi mensaje o mi cuento en eso es que uno se pone los límites, como humano yo me los pongo no me los pone la edad, no me los pone la sociedad. Mi cabeza, me la dio Dios, y no viene con límites.

La gente de mi generación dice ¨no, yo nada con la computación”, porque yo no nací con la tecnología, pero yo en las mismas condiciones de no nacer con la tecnología, yo estudié cuando la calculadora tenía las 4 operaciones, sumar, restar, dividir y multiplicar y, durante mucho tiempo le hice el quite a la tecnología, claro la tecnología es un poco tediosa, tienes que esperar a que cargue, saber entrar, y era un desafío que me puse, porque yo llegué a la universidad con suerte sabiendo como prender el computador, incluso me asustaba cuando se abrían pestañas y me decían sácalo nomás y yo lo hacía con susto. Entonces uno se limita por los miedos, esa es mi conclusión, el miedo es el gran enemigo de las personas, cuando uno tiene miedo no hace las cosas, el miedo al fracaso, el miedo a que te digan ¨ ¿cómo está pagando escolar? ¨, que los choferes de micro me miraban y me decían ¨señora y se le ocurrió estudiar ahora? ¨.

¿Le costó mucho tomar la decisión ingresar a la universidad?

El miedo a uno lo detiene, yo fui 3 veces a matricularme, las dos primeras llegué hasta la puerta de la u y me devolví, me dio miedo, miraba los ventanales grandes, miraba ese mundo de jóvenes que se desenvuelven con tanta personalidad y por la plata, porque no me iba a alcanzar, uno de mis hijos aún no terminaba la universidad, así que me devolví.

Y después me vi obligada, porque hasta ese día era la matrícula gratis, entonces como tenía que optimizar mis recursos entré a matricularme, tenía todo listo. Y yo fui sola porque las cosas primero parten de a uno y uno va viendo lo que le va pasando, no hay límites, pero la cosa es querer hacerlo, porque todos los humanos estamos hechos con las mismas piezas, nada más que algunos se nos hacen más fáciles algunas cosas que otras, pero esa mi motivación y yo soy eternamente agradecida de Dios.

¿Cuál fue la opinión de su familia cuando tomó la decisión de estudiar?

Mi esposo siempre quiso que yo estudiara y me siguiera profesionalizando para estar más actualizada y porque me gustaba, mis hijos se sentían bien al decir que la mamá estaba estudiando, se está preparando, había otra visión de la mamá y su apoyo fue fundamental, porque yo lo que empiezo lo termino, pero cuando iba como en la mitad de la carrera en esas reflexiones de vida me preguntaba a mi misma ¨ ¿quien me mandó a meterme en esto? ¨, porque ahora dejarlo a medias es traicionarme a mi misma, entonces igual lo pensé en algún momento cuando me veía superada por cosas, porque aquí no me van a regalar nada, pero el apoyo de la familia es fundamental, aunque todo siempre empieza por uno.

¿Tuvo muchos comentarios negativos en cuanto a su decisión?

Los comentarios negativos no me los dieron directamente a mi, de frente, pero lo hicieron, obviamente, que estaba ocupando espacio de muchos jóvenes, que les estaba quitando la beca, que cómo se me ocurría a esta edad, que iba a hacer en un mundo de jóvenes, es loca se le ocurrió a esta edad y todos esos chaqueteos que el ser humano ocupa para tirar para abajo a los que hacen algo productivo, y nunca me detuve a pensar en cómo iba a enfrentar estos comentarios, sino el desempeño que iba dando con el estudio iba dándole la respuesta a esos comentarios, ni si quiera era porque me ¨picaban el amor propio¨, sino porque a mi me gusta, soy capaz y perseverante y, como dijo mi profesor, que es el jefe de carrera cuando di el examen de grado: ¨me gustaría tener muchas alumnas como usted, que buscaban el error y del error aprendía¨,  porque yo me iba antes y le decía a los profesores, me puede prestar la prueba, quiero saber en qué me equivoqué, entonces de ahí yo me retroalimentaba, así que así fui demostrándole a la gente que no era tan así.

¿Qué les diría a las personas que tienen ganas de estudiar, pero aún no se atreven?

A los que aun no se atreven les recomiendo que lo hagan, no al cien… al mil por ciento y que busquen ayuda donde se les ocurra, porque, por ejemplo, yo tenía un ramo de matemática y pagué una profesora porque no me acordaba de la materia, escuchaba tutoriales mientras pelaba papas y cocinaba.

Es un problema de la sociedad chilena, porque ella es la que dice que cuando tu tienes 40 o 50 ya eres viejo, no sirves, eres desechable, entonces el que quiere intentar estudiar lo hace con toda esa presión, de que te dicen que no sirves, el cuento es creer en uno, hasta yo a veces pensaba igual que la sociedad, yo decía voy a tener 55 años cuando termine, y ahora tengo 57 recién cumplidos, me titulé  hace poco más de un año, ejerzo en mi casa y tomo capacitaciones, tengo clientes y me mantengo funcionando, pero es una barrera social pienso yo.

Cuando entré a estudiar, mi profesor de inglés hizo que nos presentáramos y que dijéramos que es lo más nos había costado de la carrera y justamente a mi lo que mas me había costado había sido inglés y, luego de que termináramos las presentaciones, él terminó diciendo que uno no se pasara por la vida queriendo hacer algo y no hacerlo, que había que intentar hacer las cosas, porque después se te pasa la vida y miras para atrás y piensas ¨podría haberlo hecho¨.

¿Cual fue la clave para equilibrar y compatibilizar las responsabilidades de su vida personal con el estudio?

Para equilibrar las dos cosas, responsabilidad y compromiso. Cuando uno hace compromisos con uno mismo, si uno se falla, le vas a fallar a todo el mundo. Este rumbo de estudiar conllevaba un desgaste, pero había un compromiso, había ganas de aprender, de saber, querer estar más actualizada, pero esa es la clave.

Si pudiera encerrar toda esta experiencia en una frase, ¿cuál sería?

Un día lluvioso fui con mi hija a tomar un tecito a un café en Cerro Alegre, nosotras conversamos mucho y en un momento cuando estábamos mirando Valparaíso desde arriba, yo le digo: con fe lo imposible soñar.

4 Comments

  • Estibaliz Quintana

    Sólo puedo decir que fue maravilloso ser testigo de todo el proceso de su estudio. Es un orgullo y ejemplo para muchos!

  • Hugo Calderón Díaz

    ¡Fuí testigo de su sacrificio, perseverancia y esfuerzo, sin duda alguna que lo logró gracias a todas las cualidades que como ser humano, mujer y madre posee y sabe utilizar con amor y entrega en cada proyecto que emprende, sequísima!
    Todo mi cariño para tí❤querida Tía Gaviota

  • Vladimir Diaz Cáceres

    Tia, solo decir que eres un gran ejemplo para tod@s aquellos que no se atreven a cumplir sus sueños. 🙂
    Realmente sólo me queda felicitar una vez más. Gratulerer så masse… 🙂
    Vladito…

  • Memo

    Sin lugar a duda gaviota para poder lograr tu objetivo hubo sacrificio..esfuerzo.. perseverancia.. pundonor.. entrega.. FE..apoyo.. motivacion.. animo.. RESPONSABILIDAD.. pasion..CONVICCION y apoyo familiar.
    Eres una gran luchadora lograste tu ojetivo.
    Felicitaciones y a seguir adelante

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